Mi familia me regaló por mi santo, este verano, un abanico azul petroleo con varillas de madera tallada y olorosa que es una auténtica preciosidad, además de cumplir magníficamente con su función. El empaquetado también hecho con todo el cariño y una nota de los propietarios agradeciendo la compra (nota firmada por Noemí), corroboran el gusto por el detalle y la delicadeza con que tratan los productos y a los clientes en esta empresa. Muchísimas gracias!!!